Sonsacar a lo antiguo lo que tiene de válido para lo presente
Nunca he sentido demasiado interés por la Historia. Aunque, mejor dicho, mi interés por la Historia ha sido muy instrumental; quiero decir, no me ha interesado en sí misma, sino como instrumento de búsqueda del origen de aquello que estaba interesándome. Así, me ha ocurrido que no he viajado hacia ella, sino que he transitado a través de ella, con motivo de otros viajes.
Seguramente por este sesgo mío, en absoluto ofrezco esta obra para entender aquel pasado (mucho menos para juzgarlo, justificarlo, ensalzarlo o condenarlo). En realidad, sólo me interesa comprender este sexo de aquí y ahora. Al contrario, los historiadores «como es debido» se esfuerzan por comprender aquel pasado desde aquellas coordenadas pretéritas.
Sin embargo, yo lo hago desde estas coordenadas actuales y en razón de estos interrogantes actuales. Así que pretendo sonsacar a aquel conocimiento antiguo lo que tenga de interesante, válido y valioso para este conocimiento presente.
«Si uno se pone a ello, resulta que son muchas las respuestas —antiguas, pero no anticuadas— que uno puede encontrar en los saberes clásicos.»
El libro recorre el pensamiento clásico sobre la sexualidad: cómo griegos, romanos y otras civilizaciones antiguas construyeron sus concepciones del sexo, el deseo, los cuerpos y los vínculos entre las personas. Un trabajo que combina rigor histórico y reflexión sexológica contemporánea, para entender los fundamentos culturales de nuestra sexualidad actual.
Es el primer título publicado por la Editorial ISESUS y establece los fundamentos de lo que Joserra Landarroitajauregi ha ido desarrollando como Sexología Sustantiva: una disciplina que no estudia el «sexo que se hace», sino el sexo que se es.
