Las personas con diversidad funcional —física, intelectual o sensorial— tienen una vida sexual que existe, que importa y que merece acompañamiento especializado. Esta área trabaja con profesionales, personas con discapacidad y sus familias desde una perspectiva afirmativa y centrada en derechos.
El área de discapacidad de ISESUS parte de una convicción sencilla: la sexualidad forma parte de la vida buena, de la calidad de vida y de los proyectos personales. No es un añadido opcional, ni una cuestión menor, ni algo reservado a quien cumple determinados estándares corporales, cognitivos o relacionales. También aquí hablamos de intimidad, deseo, vínculos, consentimiento, apoyos, participación y libertad.
Desde esa base, el área quiere ser útil para cualquier persona que quiera comprender mejor la discapacidad desde una mirada sexológica, y especialmente para quienes buscan herramientas concretas para intervenir sin infantilizar, sin asexualizar y sin reducir la vida sexual a control, riesgo o prohibición. La pregunta no es si la sexualidad existe en la discapacidad, sino cómo acompañarla con más rigor, accesibilidad y sentido.
Tomamos como referencia un marco normativo que reconoce a las personas con discapacidad como sujetos plenos de derechos: la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, CEDAW, la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, la Ley Orgánica de salud sexual y reproductiva y la erradicación de la esterilización forzada no consentida. Ese marco obliga a superar la lógica asistencial y a trabajar desde autonomía, capacidad jurídica, apoyos, inclusión comunitaria, educación y salud sexual.
En el plano teórico, el área se sostiene en una confluencia de perspectivas: la diferencia como hecho, la diversidad como valor, el encuadre feminista, la interseccionalidad, la biografía narrada, la ética del cuidado y la interdependencia para la autonomía. Esto permite mirar a las personas en contexto, comprender mejor sus trayectorias y orientar la intervención hacia el reconocimiento, la participación, los apoyos y la construcción de proyectos de vida propios.
La coordinación del área está a cargo de Inma Ruiz de Lezana y Félix Gutiérrez. Desde ahí se articula una propuesta pensada para personas con discapacidad, familias, equipos profesionales, recursos residenciales, organizaciones y entidades que quieren incorporar una lectura sexológica rigurosa, respetuosa y aplicable.
Coordinación clínica, formativa y de consultoría para integrar sexualidad, discapacidad, apoyos, intimidad y calidad de vida en contextos reales.
La ambición de esta área no es solo ofrecer una formación puntual, sino abrir un espacio de referencia donde cualquiera pueda orientarse mejor. Aquí se combinan divulgación clara, marco conceptual sólido, formación específica y posibilidades reales de acompañamiento.
Para quienes quieren comprender mejor la sexualidad en la discapacidad, poner nombre a situaciones cotidianas, encontrar un lenguaje respetuoso y saber desde qué criterios pensar apoyos, intimidad, consentimiento y vida afectiva.
Para profesionales de atención directa, educación, psicología, trabajo social, sexología, residencia y apoyo comunitario que necesitan criterios más finos para intervenir sin paternalismo, con seguridad jurídica y con mirada sexológica.
Para centros, recursos residenciales y organizaciones que quieren revisar marcos de intervención, protocolos, cultura institucional y diseño de apoyos para incorporar la sexualidad y los derechos como parte real del cuidado.
Una propuesta formativa para revisar marcos de intervención, derechos, apoyos, intimidad y práctica profesional en contextos residenciales y de atención directa. Es el curso activo vinculado a esta área.
El área también puede articular formación a medida, revisión de protocolos, acompañamiento a equipos y diseño de apoyos para entidades que quieren trabajar la sexualidad desde derechos, calidad de vida y buena práctica institucional.