ISESUS · Publicaciones
Recursos · Publicaciones

Capítulo 15: Circunscrito A La Circuncisión

Texto breve para la divulgación de los sexos · Adaptación editorial para blog
Imagen ilustrativa del capítulo 15

81 15. CIRCUNSCRITO A LA CIRCUNCISIÓN Casi un tercio de los varones que hoy viven en el mundo están circuncidados. La extraordinaria extensión de este fenómeno se produce fundamentalmente por razones de índole religiosa pues tanto los judíos como los musulmanes actuales siguen realizando esta práctica a todos sus varones (al margen de si lo necesitan o no). La razón de todo ello ha de encontrarse en la Biblia, que es quien prescribe este ritual de mutilación del prepucio masculino para todos los Hijos de Abraham. Sin embargo, los cristianos, por influencia del ro mano San Pablo, decidieron en su primer Concilio (celebrado en Jeru salem en el siglo primero) que esta práctica no era obligatoria para los nuevos bautizados.

Sin embargo, todos los personajes que aparecen en los evangelios (tanto el predicador nazareno como sus discípulos, fami liares y amigos) estaban circuncidados. Pero, a partir de aquel Concilio los cristianos se convirtieron respecto a esta cuestión al paganismo. Pre cisamente se tomó esa decisión para facilitar la cristianización de aque llos varones, adultos y formados en la tradición pagana helena, que no veía con buenos ojos esta costumbre que, en aquel momento, era judía y egipcia. Hoy sabemos que esta costumbre es tan antigua como la propia civilización. De hecho, han sido descubiertas representaciones egipcias que muestran ritos de circuncisiones que datan de hace más de cuatro mil años. Así mismo, sabemos que los griegos clásicos ya la conocían,

aunque se resistían a su práctica, debido a que su ideal de belleza con sideraba feo el pene circuncidado. Por ello, el mismo Herodoto acon sejaba seguir el ejemplo egipcio y lo explicaba del siguiente modo: "practican la circuncisión en aras de la limpieza, pues consideran que es mejor ser limpio que atractivo". Nótese que en la tradición helena el di lema no tenía connotación religiosa alguna. Se trataba de higiene (ge nital) frente a belleza (genital). Efectivamente, entonces y ahora, existen razones higiénicas, sa nitarias y sexuales que aconsejan la realización de una intervención qui rúrgica en el prepucio para resolver lo que se denomina fimosis; esto es, la estrechez del orificio del prepucio que impide la total emergencia

del glande. Efectivamente, si el prepucio no puede retraerse (retirarse hacia atrás) descubriendo la totalidad del glande, después de la pubertad pue den sobrevenir problemas de higiene, problemas sexuales y problemas sanitarios pues, en la parte interior del prepucio se irán acumulando res tos de semen y orina que no podrán ser retirados mediante la correcta limpieza íntima. El semen allí almacenado, sufrirá un proceso de fer mentación, dando lugar a lo que es conocido como esmegma (el vulgo suele llamarlo requesón ). La acumulación de esta sustancia es indeseable, además de por su olor desagradable, por su potencial capacidad infec ciosa. Ahora bien, si el prepucio es capaz de descender dejando libre al glande (especialmente, si esto ocurre con

el pene en erección), la ope ración quirúrgica es del todo innecesaria. Así pues, sólo tendría sentido como cumplimiento de un precepto religioso. El pene de los varones circuncidados muestra totalmente el glande (haya o no erección) porque pierde la funda que el prepucio le proporciona. Normalmente, el glande solo queda a la vista en situación de excitación erótica, cuando el pene se hincha, se endurece y se agranda. Por ello, muchas mujeres sienten que un pene circuncidado re sulta estéticamente agresivo (pues sugiere que hay erección). Otras, sin embargo, lo consideran más atractivo. Y sobre gustos no hay reglas ni normas. Sin darnos mucha cuenta, en esto como en muchas otras cosas, 83 parece que hemos heredado las dos

grandes tradiciones estéticas pre puciales: la griega que lo consideraba falto de hermosura y la talmúdica que consideraba lo contrario. Así pues hay quien siente rechazo por los penes circuncidados y hay quien siente lo contrario. Aunque la mayor parte de los varones con fimosis aprenden téc nicas de auto-estimulación específicas que les permiten —más o menos, de un modo u otro— masturbarse eficazmente, muchos de ellos no lo logran —o les produce dolor o molestias— las conductas eróticas que in cluyen alguna forma de penetración. Y esto porque éstas requieren de cierta retractibilidad prepucial que estos varones no resuelven hasta pasar por la mesa de operaciones. Nuestra experiencia clínica como sexólogos nos indica que, con bastante frecuencia, aparecen problemas

sexuales derivados de la no re solución de este problema que es sencillo de corregir. O de la tardía re solución del mismo. Así, observamos temores, fobias, timidez sexual e incluso algunas impotencias cuya génesis esta ́ relacionada con esta cir cunstancia cuando no ha sido correctamente gestionada. En estos casos algunos hombres huyen de cualquier acercamiento sexual con otras per sonas para no tener que enfrentarse con su fimosis . Otros, acumulan una experiencia de coitos dolorosos, que a veces producen eyaculación pre coz, ya que la mayor brevedad del coito les ahorra molestias. Por otro lado, existen autores que afirman que la circuncisión, al propiciar un contacto continuo y directo entre el glande y la ropa, de crementa

la sensibilidad e incrementa el umbral del disparo orgásmico. Por todo lo cual, dicen, los varones circuncidados requerirían más esti mulación y tardarían más en alcanzar el orgasmo. Según esto, los varo nes circuncidados serían amantes menos rápidos. Lo cual puede ser mejor o peor según cómo se mire. Bien es cierto que los tiempos piden duración y demora. La intervención quirúrgica no es siempre la única solución para la / CIRCuNSCRITO A LA CIRCuNCISIÓN fimosis. Si el problema es detectado en la niñez, en muchas ocasiones puede resolverse progresivamente mediante ejercicios periódicos y con tinuados consistentes en retraer el prepucio hasta su límite, avanzando progresivamente. Pueden empezarse a practicar tales ejercicios cuando se limpia al bebe ́ e incluso

pueden encontrarse en las farmacias cremas para tal propósito. Así mismo, algunos adolescentes se autorresuelven el problema traccionando hacia atrás el prepucio hasta el máximo cuando se masturban. Incluso algunos varones adultos lo resuelven, a las bravas, en sus primeras relaciones coitales. En muchos de estos casos, la colaboración de la mujer, unas veces como madre y otras como com pañera, puede resultar decisiva si se actúa con un poco de tacto y cariño. No ha de olvidarse que, se diga lo que se diga, los varones somos reacios a cualquier intervención –sobre todo agresiva— que afecte a nuestro pene. Y que esta parte de nuestra geografía nos infunde sumo respeto y nos conecta con nuestra condición más íntima y

vulnerable. CORTOS T ambién hay modas. Aún en la actualidad existe una gran con troversia sobre la bondad o la universalidad de la operación de fimosis . En las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta, en USA, se considero ́ que, dada la sencillez e inocuidad de la intervención, todos los niños debían de ser circuncidados. Por esta razón lo están la casi totalidad de los norteamericanos varones nacidos en aquellos tiempos. Luego, llega dos los ochenta, la moda declino ́. Desde la Edad de Piedra. Se sospecha que la circuncisión es una costumbre que procede de la Edad de Piedra. De hecho en la mayor parte de las culturas en las que se lleva a cabo de modo

ritual, se prac tica con un utensilio de piedra y no con un cuchillo o un bisturí de metal 85 (aunque los conozcan y los usen para otras finalidades). En las culturas del Pacífico se practica la " supercisión " (corte longitudinal del prepucio en su parte superior). La técnica es diferente pero persigue los mismos fines. Aproveche la ocasión . Con mucha frecuencia los muchachos de entre doce y dieciocho años saben que tienen fimosis . Aunque no lo cuentan, se ven y se tocan. Como aún son menores, para resolver qui rúrgicamente su problema necesitan de la colaboración de sus padres. Pero no se atreven a hablar de ello. Si tiene hijos de esta edad, y no sabe

cómo sacar el tema, aproveche este artículo para que lo lean. Higiene íntima. Los varones operados de fimosis tienen menos dificultades para su higiene íntima: una simple ducha les resuelve los re querimientos higiénicos de sus genitales. Los varones con prepucio, han de retirar éste para proceder a la limpieza del glande. No hace falta nin guna crema o afeite alguno. Una vez retraído el prepucio, agua y jabón son suficientes. / CIRCuNSCRITO A LA CIRCuNCISIÓN Este capítulo, "Circunscrito A La Circuncisión", puede leerse como una invitación a pensar los sexos sin recetas rápidas. Aparecen con fuerza términos como varones, prepucio, circuncidados, fimosis, no como etiquetas cerradas, sino como herramientas de comprensión. La escritura insiste en mirar la experiencia concreta,

el contexto y la singularidad de cada biografía sexuada. Desde una clave divulgativa, el texto desplaza la pregunta por lo "normal" hacia la pregunta por lo "vivible" y lo "digno". Por eso, al hablar de varones y prepucio, no se limita a describir conductas: propone un modo de leer la convivencia entre deseos, límites y pactos. En términos profesionales, la utilidad del capítulo está en su capacidad para traducir conceptos complejos a lenguaje operativo. Quien acompaña procesos clínicos, educativos o comunitarios encontrará aquí un vocabulario preciso para intervenir sin moralizar.