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Capítulo 14: Buscar Y Encontrar Terapeuta

Texto breve para la divulgación de los sexos · Adaptación editorial para blog
Imagen ilustrativa del capítulo 14

75 14. BUSCAR Y ENCONTRAR TERAPEUTA ¿Cómo saber si se necesita terapia sexual? Y si se necesita ¿cómo dar con el terapeuta adecuado? A menudo las personas que requieren atención sexológica especializada no saben contestarse a estas pregun tas. A veces, ni siquiera son conscientes de que sus problemas sexuales pueden resolverse o mejorar muy sensiblemente. En multitud de oca siones, dudan de que alguien pueda ayudarles en la solución de con flictos que van minando progresivamente su ánimo o su relación. No pueden compartirlos con nadie; muchas veces, ni con su propia pareja. A veces, no pueden siquiera pensar en ello porque se lastiman íntima mente. Sin embargo, hay muchos padecimientos de naturaleza sexual que se solucionan bastante bien

gracias a la terapia sexológica. Los más frecuentes suelen estar relacionados con: el deseo, la excitación, el or gasmo, la satisfacción, algunas fobias, la imposibilidad o el dolor coital, las secuelas de la violencia o del abuso sexual. Algunas personas que visitan nuestras clínicas presentan ausencia o inhibición (total o parcial) de su deseo erótico. Esto puede ocurrirles tanto a varones como a mujeres; sin embargo, es mucho más frecuente que sean ellas las que acuden a las consultas sexológicas por este motivo. A veces, el deseo nunca estuvo porque se encontró con muchos enemi gos que no le dejaron crecer o avanzar; así: una educación castrante y culpabilizadora, complejos, temores, vergüenzas, etc., impiden o co lapsan al deseo erótico.

Muchas veces, el deseo se ha ido desgastando por la erosión convivencial (guerras familiares, luchas de poder, des avenencias, conflictos,...) o ha ido desapareciendo por razón de la in satisfacción existencial (depresión, desilusión, desamparo, tristeza,...). Otras veces, muchas, el deseo se va diluyendo en la insatisfacción ama toria de unas relaciones amorosas rutinarias e insípidas. A veces, el deseo simplemente se fue por la misma senda por la que también se fueron el amor, la intimidad, la complicidad, la proximidad o la confianza. En tales casos, las soluciones suelen encontrarse en los complejos vericue tos de la T erapia de Pareja. T ambién son habituales en nuestras consultas las parejas cuyos deseos sexuales simplemente difieren (en el modo o en

la frecuencia) dificultándose con ello la convivencia o el propio encuentro amoroso. En este caso, ambos desean pero no encuentran los modos de gestionar sus deseos. Por ejemplo, ella quiere más mimos y él quiere más morbo, ella quiere más interacción y el quiere más acción, ella quiere más se ducción y el quiere más abducción. Los dos problemas de excitación que más nos visitan son la de nominada disfunción eréctil de los varones –esto es, la ausencia de erec ción o la pérdida de la mismay la denominada anorgasmia femenina. No obstante, también nos visitan varones que no pueden eyacular in travaginalmente durante el coito. Estas tres demandas son diferentes pero tienen un denominador común: por unas u otras

razones, no se al canza el suficiente nivel de excitación. En el caso de la disfunción eréctil el problema no siempre se ini cia con la propia excitación; pero la excitación suele verse afectada. Así pues, a veces es causa y, otras veces, es consecuencia. Si un hombre no se excita, no puede tener erección porque la turgencia del pene requiere de una excitación erótica previa. Pero también es muy común que ocu rra justo al revés: que los hombres tengan problemas con la excitación con motivo de la falta de turgencia de su pene (por motivos no sexua les). De hecho, a partir de una edad, es muy común que un hombre pierda la erección por motivos vasculares; ahora

sí, este hombre se ago bia por esta pérdida de erección y, por ello, acaba saliéndose del juego amoroso perdiendo así toda su posible excitación (incluso contrayendo sus cuerpos cavernosos). Y , lógicamente, en esta posición de fuera de juego , no se excita ni puede excitarse; por lo tanto, no puede recuperar la erección. Ahora bien, el motivo ahora sí es la falta de excitación. Una 77 vez que se entra en este círculo vicioso, cuesta salir de él. En cuanto a las deseadas erecciones masculinas, la clínica sexoló gica ha mejorado mucho gracias a los nuevos preparados farmacológi cos que permiten una sensible mejora del rendimiento erectivo en todos los varones. Incluso en los que no lo necesitan

o en aquellos otros que antaño tenían un mal pronóstico (hombres de edad avanzada, hiper tensos, diabéticos, prostatectomizados,...). A raíz de la aparición de los inhibidores de la fosfodiesterasa es muy común su uso en terapias com binadas que suman los efectos de la tradicional T erapia sexual junto con la toma de estos nuevos compuestos químicos. No obstante, los gran des consumidores de estas sustancias son los jóvenes que no la usan como medicina sino como dopaje. Respecto a la demanda por anorgasmia femenina, en la mayor parte de los casos se trata de mujeres que nunca han experimentado un orgasmo (ni solas ni acompañadas) pero que quieren lograrlo y, ade más, no hay ninguna razón neurológica o farmacológica

que lo dificulte o lo impida. Muchas veces, la clínica de la anorgasmia es muy poco psi coterápica y se acerca más a un curso de aprendizaje de una determi nada destreza o a un entrenamiento en una determinada técnica. Algo similar ocurre con la eyaculación precoz de los varones. En uno y otro caso, la terapia Sexológica resulta muy eficaz. Además, muy nutritiva, muy estimulante, muy divertida,... Los dolores en la actividad sexual son más frecuentes en la mujer que en el hombre (aunque ellos no son del todo ajenos por razones de una deficiente tracción prepucial). Buena parte de los dolores coitales fe meninos son debidos a infecciones (vaginitis, proliferación de hongos,...) que no requieren terapia sexual sino

tratamiento médico. Sin embargo, otros dolores y molestias coitales se deben a una deficiente lubricación, o a la contracción involuntaria de la musculatura perivaginal (vagi nismo). De hecho, cuando hay vaginismo la penetración es querida pero no es posible porque el espasmo ocluye la entrada de la vagina y el temor al dolor produce el espasmo. / BuSCAR Y ENCONTRAR TERAPEuTA Los temores, fobias y ascos sexuales, así como las consecuencias de abusos infantiles u otras secuelas de la violencia sexual, son también moneda corriente en los consultorios de los terapeutas sexuales. En este caso, son más las mujeres que los hombres. Afortunadamente, la resi liencia es una facultad humana maravillosa y somos, como el Ave Fénix , capaces de

renacer de entre nuestras cenizas. Además de las demandas relacionadas propiamente con el en cuentro erótico y el desempeño amatorio también atendemos muchas demandas relacionadas con conflictos convivenciales de pareja; así: lu chas de poder, conflicto, gestión de crisis, celos, infidelidad, etc. T ambién asistimos a personas que, por unas u otras razones han sufrido algún atasco sexistencial que les mantiene fuera del mercado amoroso; así: timidez celibataria, egodistonías identitarias, desorienta ciones respecto a la orientación sexual del deseo, etc. En la resolución de todas estas demandas aquí presentadas –y otras muchas que aquí, por razones de espacio, omitimosla terapia se xual es un buen recurso donde pueden solventarse con bastante buen pronóstico este tipo de dificultades. Ahora bien, parte

de la bondad del recurso depende de las bondades de quién ofrece el servicio; así pues, mucho del éxito depende de la correcta elección del terapeuta. Sin em bargo, ¿cómo acertar con la elección cuando no se tienen criterios para ello? ¿Cómo elegir correctamente al profesional en quien confiarse cuando, favorecidos por la ambigüedad legislativa y la tardía articula ción académica, han aparecido personas que ofrecen servicios sexológi cos sin ninguna formación sexológica? Es bastante difícil tener probadas referencias de la idoneidad de un terapeuta sexual, puesto que las personas que han seguido un tratamiento de este tipo, aún con éxito, no suelen comentarlo. Del mismo modo, las que han sido estafadas por un profesional intruso, inhábil o 79 incompetente

normalmente no lo denuncian. Así pues, el único criterio fiable es el conocimiento fundado de la formación académica, la expe riencia profesional y las cualidades humanas del terapeuta. No es senci llo, pero dar con la persona adecuada es el primer éxito terapéutico. CORTOS Cuanto más tarde, peor. A veces por vergüenza, desconfianza o por falta de información, muchas personas tardan muchos años en so licitar una ayuda que necesitan. Lo peor es que, por lo general, en la mayor parte de los problemas sexuales el tiempo de persistencia del pro blema disminuye las posibilidades de éxito de la terapia y alarga el tiempo de duración del tratamiento. Intrusismo profesional. Sería indispensable que todos los tera peutas sexuales tuvieran formación

en Sexología. Sin embargo, no siem pre es así. Muchos son psicólogos o médicos sin ninguna formación en Sexología. Esta circunstancia, no siendo la más deseable, tampoco es la más grave. Hay supuestos terapeutas sexuales que se escudan bajo esta denominación sin tener formación de ningún tipo. A los intrusos, a los temerarios, a los insensatos, a los defraudadores, a los indocumentados, etc. conviene evitarlos y combatirlos. Incluso, denunciarlos pública mente. Ser sexólogo . La formación en Sexología en España se ha arti culado a través del T ercer Ciclo Universitario (masters y doctorados). Así pues, los estudios españoles en Sexología son Estudios Universitarios de Postgrado que requieren formación universitaria previa. De este modo, por definición, todo sexólogo es, además,

otra cosa. Así hay psi cólogos/as, médicos/as, biólogos/as, pedagogos/as, enfermeros/as, edu cadores/as sociales,... / BuSCAR Y ENCONTRAR TERAPEuTA No todo son títulos. El éxito en la terapia sexual va a depen der en gran medida de la habilitación profesional y la valía humana del terapeuta. Conviene exigir ambas. Y si no se ve claro, buscar a otro pro fesional. A su vez, quienes nos dedicamos a esto deberíamos facilitar este derecho mostrando abiertamente nuestra titulación y nuestra ex periencia. Pero no todo es competencia profesional. La terapia sexual re quiere de un clima especial de comprensión, acogimiento, confianza, cercanía, honestidad e intimidad. El terapeuta ha de saber crearlo. Un sello de calidad. Existe una organización profesional que garantiza que sus

miembros cumplen los requisitos de formación en Se xología. Se trata de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexolo gía (AEPS). Es muy fácil encontrarla en Internet. Esto no quiere decir que los profesionales que no pertenezcan a esta asociación no estén capaci tados pero sí quiere decir que quienes sí están sí cumplen. Se trata de una autorregulación o un sello de calidad; así pues la garantía que este or ganismo ofrece es que todos sus miembros cumplen escrupulosamente estos criterios de formación en Sexología.