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Capítulo 12: Fallos Anticonceptivos

Texto breve para la divulgación de los sexos · Adaptación editorial para blog
Imagen ilustrativa del capítulo 12

63 12. FALLOS ANTICONCEPTIVOS Las personas que usan anticonceptivos no desean, por unas u otras razones, tener hijos; por lo menos, en ese momento. Quizás por ello la eficacia se ha convertido en la prioridad número uno en lo refe rente a la anticoncepción. Puede discutirse la conveniencia de antepo ner esta eficacia a otras consideraciones posibles como: la inocuidad, la reversibilidad, la facilidad de uso, la corresponsabilidad, el precio, la aceptación moral, etc. Sin embargo, la realidad es que a la hora de abor darse temas contraceptivos la pregunta omnipresente es: "¿cuál es el más eficaz?". Ahora bien, digan lo que digan quienes se dedican a su venta y promoción, ninguno es del todo eficaz. De hecho, la eficacia

100% no existe. Los fallos son muchos y las causas son múltiples: falla la información, fallan los recursos, fallan los almacenamientos y los man tenimientos, fallan los usos, fallan las personas que los usan, ... A los métodos contraceptivos les exigimos una cualidad divina: la infalibilidad. Pero ni uno sólo de ellos alcanza tal gracia. T odos y cada uno de ellos tiene algún punto débil. Conocer sus posibles fallos ayuda a mejorar su eficacia. Así que hablemos de ello. Los puntos débiles del preservativo son: la inadecuada coloca ción, la ruptura y el "olvido" intravaginal. El preservativo debe de co locarse antes de la penetración y, además, prevenimos su posible ruptura si lo compramos y guardamos adecuadamente (la cartera

o la guantera no son lugares para que permanezcan durante meses). Debe de evitarse que el reservorio quede hinchado con aire (lo cual se resuelve mante niéndolo apretado con los dedos índice y pulgar, mientras se desenrro lla y se ajusta al pene); con ello se reduce notablemente la posibilidad de ruptura. Además, retirar el pene de la vagina antes de la total pérdida de erección posteyaculatoria y acompañar esta maniobra de extracción del pene, sujetando el preservativo con los dedos, evita que el preser vativo quede en el interior de la vagina. Los errores del diafragma suelen ser debidos a la inadecuada co locación o la pronta retirada y a la no utilización de crema espermicida. Así pues, las

usuarias del diafragma deben tomarse el tiempo necesario para colocárselo bien como, sobre todo, para quitárselo posteriormente una vez haya pasado el tiempo suficiente (unas horas) para que el es permicida haya sido eficaz. Los óvulos vaginales también requieren un tiempo para derre tirse en el interior de la vagina. La prisa –sobre todo de ellossuele ser causa de fallos y de sustos posteriores. Aprovechar ese tiempo para re galarse mutuamente con caricias y cariños, mejora no sólo la eficacia, sino también el ambiente. Consiste en que los amantes también se de rritan, mientras el óvulo hace lo propio. Los enemigos ocultos de los anovulatorios orales –las píldorasson las afecciones gastrointestinales. Así que, diarreas y vómitos, son res ponsables de

que la gragea ingerida no sea metabolizada. Así mismo, ol vidos e irregularidades horarias en su toma reducen su eficacia. T orceduras, lumbalgias e infecciones reducen la eficacia del DIU a causa de los anti-inflamatorios que suelen prescribirse en estos casos. Especialmente cuando estos son orales y de acción sistémica, la usuaria del DIU debe tener en cuenta que su método reduce su eficacia mien tras esté siguiendo un tratamiento de este tipo. Los métodos de ritmo (temperatura basal, moco cervical, etc.) requieren de un profundo y sistematizado conocimiento del cuerpo, de los ciclos y de las irregularidades personales. Desatender estas últimas suele ser la razón de errores indeseados. 65 Ha de evitarse la falsa elección entre coito arriesgado (o

irres ponsable) o "nada de nada y que sea lo que Dios quiera". Afortunada mente, hay muchas y gratificantes posibilidades intermedias: todas las que la imaginación ofrezca. El resto de conductas eróticas (exactamente todas; quiero decir, -absolutamente todaslas demás) son, de sí, acon ceptivas. Vamos que ninguna de ellas puede producir concepción al guna. Y es que dos buenos amantes con buen rollo, combinan perfec tamente la responsabilidad y la sensatez con la pasión, con la ternura, con la complicidad, con el atrevimiento, con la trasgresión, con el ro manticismo, con la fusión, con el placer... CORTOS ¿Eficacia?... depende . La eficacia no sólo depende del método sino de las personas. En rigor, puede decirse que hay parejas que fallan,

antes que métodos que fallan. O dicho en otros términos: el preserva tivo o el diafragma de algunas parejas es mucho más seguro que la píl dora o el DIU de otras. El más habitual de todos los fallos . La mayor fuente de fallos es común a todos los métodos anticonceptivos. Es la inhabilidad comu nicativa en el marco de la relación erótica. Esto es: no hablar, no en tenderse, darlo por sobreentendido. Saber decir: "esto no" o "así no"; verbalizar de una manera explícita si se han tomado o no precauciones anticonceptivas y –sobre todotener recursos eróticos diferentes al coito son claves que aumentan sobremanera la eficacia contraceptiva Las alternativas no son buenas . Cada vez que se

produce un / FALLOS ANTICONCEPTIVOS embarazo en una usuaria de contraceptivos, éste no es bienvenido. Cual quiera que sea la decisión que se tome –interrupción voluntaria del em barazo, entrega en adopción o crianza de un niño indeseadoes virtualmente traumática. No son lo mismo pero las tres son malas. La píldora del día después . Cuando ha existido una práctica coital de riesgo conceptivo (ruptura u "olvido" intravaginal de un pre servativo, coito interrumpido ineficaz, coito irresponsable, agresión se xual con eyaculado intavaginal, etc.) puede recurrirse a la contracepción de emergencia conocida como la píldora del día después. Por su alto contenido hormonal no debe usarse como método anticonceptivo pero resulta más inocuo que un aborto o un embarazo indeseado.

La Iglesia no lo acepta pero ha recurrido a él para evitar embarazos de religiosas violadas en países africanos en guerra. Lo cual es muy sensato (quiero decir, su uso responsable, no su condena culpabilizadora). Este capítulo, "Fallos Anticonceptivos", puede leerse como una invitación a pensar los sexos sin recetas rápidas. Aparecen con fuerza términos como eficacia, fallos, fallan, anticonceptivos, no como etiquetas cerradas, sino como herramientas de comprensión. La escritura insiste en mirar la experiencia concreta, el contexto y la singularidad de cada biografía sexuada. Desde una clave divulgativa, el texto desplaza la pregunta por lo "normal" hacia la pregunta por lo "vivible" y lo "digno". Por eso, al hablar de eficacia y fallos, no se limita a describir

conductas: propone un modo de leer la convivencia entre deseos, límites y pactos. En términos profesionales, la utilidad del capítulo está en su capacidad para traducir conceptos complejos a lenguaje operativo. Quien acompaña procesos clínicos, educativos o comunitarios encontrará aquí un vocabulario preciso para intervenir sin moralizar. El eje de fondo es consistente: la sexualidad no se reduce a rendimiento, ni a técnica, ni a guion único. Se articula en tramas de sentido donde cuerpo, palabra y vínculo se transforman con el tiempo, con la historia personal y con las condiciones sociales. Leído hoy, el capítulo conserva vigencia porque evita simplificaciones. No promete soluciones mágicas: ofrece criterios. Y esos criterios permiten pensar mejor, conversar mejor y acompañar mejor. Este capítulo,

"Fallos Anticonceptivos", puede leerse como una invitación a pensar los sexos sin recetas rápidas. Aparecen con fuerza términos como eficacia, fallos, fallan, anticonceptivos, no como etiquetas cerradas, sino como herramientas de comprensión. La escritura insiste en mirar la experiencia concreta, el contexto y la singularidad de cada biografía sexuada. Desde una clave divulgativa, el texto desplaza la pregunta por lo "normal" hacia la pregunta por lo "vivible" y lo "digno". Por eso, al hablar de eficacia y fallos, no se limita a describir conductas: propone un modo de leer la convivencia entre deseos, límites y pactos. En términos profesionales, la utilidad del capítulo está en su capacidad para traducir conceptos complejos a lenguaje operativo. Quien acompaña procesos clínicos, educativos o

comunitarios encontrará aquí un vocabulario preciso para intervenir sin moralizar. El eje de fondo es consistente: la sexualidad no se reduce a rendimiento, ni a técnica, ni a guion único. Se articula en tramas de sentido donde cuerpo, palabra y vínculo se transforman con el tiempo, con la historia personal y con las condiciones sociales. Leído hoy, el capítulo conserva vigencia porque evita simplificaciones. No promete soluciones mágicas: ofrece criterios. Y esos criterios permiten pensar mejor, conversar mejor y acompañar mejor. Este capítulo, "Fallos Anticonceptivos", puede leerse como una invitación a pensar los sexos sin recetas rápidas. Aparecen con fuerza términos como eficacia, fallos, fallan, anticonceptivos, no como etiquetas cerradas, sino como herramientas de comprensión. La escritura insiste en mirar

la experiencia concreta, el contexto y la singularidad de cada biografía sexuada. Desde una clave divulgativa, el texto desplaza la pregunta por lo "normal" hacia la pregunta por lo "vivible" y lo "digno". Por eso, al hablar de eficacia y fallos, no se limita a describir conductas: propone un modo de leer la convivencia entre deseos, límites y pactos. En términos profesionales, la utilidad del capítulo está en su capacidad para traducir conceptos complejos a lenguaje operativo. Quien acompaña procesos clínicos, educativos o comunitarios encontrará aquí un vocabulario preciso para intervenir sin moralizar.