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Capítulo 8: Los Monstruos Del Menstruo

Texto breve para la divulgación de los sexos · Adaptación editorial para blog
Imagen ilustrativa del capítulo 8

45 8. LOS MONSTRUOS DEL MENSTRUO El término menstruación procede del latín ( mens y oestrus ); esto es, celo (o aguijón) mensual. La expresión es desacertada puesto que las hembras humanas no tienen celo. Desde luego, no tienen el celo hor monal que característicamente tienen el resto de las hembras mamíferas; al contrario, su celo más bien se parece al celo neurológico típico de los machos mamíferos que muestran una permanente disponibilidad que sólo depende de las circunstancias externas y de la interacción con sus congéneres. Por el contrario, las hembras mamíferas sólo muestran dis ponibilidad (más bien, urgencia o emergencia) durante periodos muy concretos que están producidos por sus propias hormonas. El ciclo menstrual humano completo dura aproximadamente

28 días; esto es, cuatro semanas o un mes lunar. Ahora bien, esto es sólo un modo de explicarlo; en ningún caso es una regla que hay que cumplir. Este es un error muy frecuente —aunque muy grave—que convendría evitar: convertir una descripción en una prescripción. No todas las re glas de todas las mujeres duran un mes lunar. Hay mujeres con reglas de ciclo corto (por debajo de los 28 días; que pueden ser 24) y mujeres con reglas de ciclo largo (por encima de los 28 días; que pueden ser 32). En algunos casos, se produce una sucesión intermitente de ciclos largos y cortos (por ejemplo: dos largos y uno corto, dos cortos y uno largo,...). Los cuatro

o cinco primeros días de este ciclo (que pueden ser seis, siete u ocho) son los días del sangrado menstrual. Lo que está ocurriendo en este momento es que se desecha el endometrio (que es la piel interior del útero) en el que no se ha producido anidación alguna para dar lugar a la creación de un nuevo endometrio que sí esté en las condiciones adecuadas para recibir un posible ovulo fecundado en la próxima ovu lación. Dicho de otro modo: en periodo fértil, todos los meses el útero se prepara para el posible embarazo. Una mujer occidental (con pocos embarazos) menstrúa algo más de 400 veces (desde luego, nunca más de 600 veces) a lo largo de toda su

vida. Esto quiere decir que sumados los días, pasa en torno a cinco o seis años de su vida en este estado menstruante. Este hecho, que suele acompañarse de ciertas molestias y dolores (que, en algunos casos, pue den ser sumamente incapacitantes) ha servido para defenestrar y discri minar a las mujeres a lo largo de toda la historia. Para ello se malignizo ́ la menstruación como hecho fisiológico y por ende a la mujer como portadora de tal estigma. No dedicaremos este documento para hablar propiamente de la menstruación sino de su malignización. A lo largo de la historia se han asociado innumerables catástro fes y calamidades al hecho menstrual. Los vamos a llamar los monstruos del menstruo. Los

varones los hemos creado y las mujeres los han creído. El asunto es antiquísimo y ya está presente en los primeros li bros de la Biblia (por ejemplo, Levítico) Hace dos milenios el historiador romano Plinio recopilo ́ por vez primera estos monstruos dándolos por ciertos. Entre otras supercherías escribió las siguientes: "el vino nuevo se pondrá agrio, las semillas que toque quedarán estériles, los injertos se secarán, los frutos se marchita rán y caerán las frutas del árbol bajo el cual se siente"... "su vista opacara ́ el brillo de los espejos, le quitara ́ el filo al acero y tersura al marfil". "El enjambre de abejas que pase sobre ella morirá inmediatamente. El latón y el hierro enmohecerán

y emitirán olores desagradables. El perro que guste esta materia se volverá loco y su mordedura será venenosa e in curable". Siglos más tarde algunos teólogos medievales —entre los que destaco ́ el inefable y misógino San Agustín— retomaron tales patrañas. De este modo, a través, sobre todo, de los púlpitos, los confesionarios y las clínicas, se han ido extendiendo aquellos monstruos que Plinio des cribió por la faz de la Tierra, hasta nuestros días. Ahora sí, desde el siglo XIX han ido cayendo todos y cada uno de estos monstruos. Así, la Ciencia ha ido descubriendo que el hierro se roña por oxidación, que la rabia de los perros es una enfermedad pro ducida por un virus que se

transmite por la saliva., etc. Sin embargo, al 47 gunas de estas ideas irracionales han ido sobreviviendo. En la actuali dad es fácil encontrarse con tres de ellas: a) que la menstruación es una especie de enfermedad; b) que la sangre menstrual es desagradable, sucia, perniciosa o tóxica: una especie de excremento; c) que la mujer debe cambiar determinadas conductas al presentarse dicho estado (pro hibidas las relaciones eróticas, prohibido el baño, etc.). En menor me dida sobreviven, sobre todo en estratos socioculturales bajos, algunos de los monstruos originales del buen Plinio (que se marchitan las flores, que se corta la leche o la mayonesa, etc.). Cada cual es muy libre de bañarse o mantener relaciones eróti cas cuando y

como le parezca. Pero debe de saberse que no existe con traindicación alguna para hacerlo cuando la mujer tiene la regla; salvo los propios prejuicios que cada cual tenga. Pero no es lo mismo hacer o no hacer por un prejuicio o una creencia que hacer o dejar de hacer por una condición tenida por intoxicación o enfermedad. Por cierto, al hilo de creencias y prejuicios, a veces, en la com petición por ser más "progres"( o más "regres") no respetamos nuestros propios prejuicios, nuestras propias creencias, nuestras propias sensa ciones, nuestros propios temores y nuestros propios límites. Cuando ac tuamos así acabamos haciéndonos daño jugando a lo que no queríamos jugar o a lo que no sabíamos jugar; o

peor aún, a lo que sabíamos que no queríamos jugar. Muchas veces actuamos así por exceso de presión social y por escasez de asertividad. CORTOS No hay nada malo, ni sucio . La sangre menstrual no es pato lógica. No es un excremento. No es algo podrido, nocivo o pernicioso. T ampoco mancha ni huele mal (como cualquier otra sangre, tiñe; y sólo / LOS MONSTRuOS dEL MENSTRuO huele a sangre menstrual). No obstante, la representación de esta san gre está cargada de prejuicios; así, los propios científicos actuales han caído en las trampas de Plinio (por ejemplo, denominando "menotoxi nas" a las feromonas menstruales). Muy al contrario, la sangre mens trual esta ́ constituida por dos sustancias maravillosas: sangre

y endometrio. La sangre es nuestro líquido más preciado y valioso. El en dometrio es la piel encargada de recibir y nutrir al futuro ser. T odos le debemos mucho al endometrio de nuestra madre. ¿Cómo es posible que estas dos sustancias, fuentes primigenias de vida, puedan producir nos desprecio, asco o aversión?. Principio y final . Llamamos menarquia (primer mes) a la pri mera regla, que suele producirse entre los diez y los quince años. La me narquia nos indica que el ovario de la jovencita comienza su etapa de ovulaciones mensuales. T ambién nos indica que ya está funcionando la factoría de hormonas sexuales feminizantes. Llamamos menopausia (pausa del mes) al periodo en el cual los ovarios femeninos

dejan de producir ovulaciones mensuales. Por lo tanto, también, al periodo en el que la factoría de hormonas feminizantes finaliza su producción. T anto la menarquia como la menopausia suelen ser periodos seguidos o pre cedidos por irregularidades menstruales. Tiene mensaje. Salvo excepciones patológicas, la sangre mens trual es un mensaje corporal que indica dos cosas: a) que hubo ovula ción (por lo tanto, es posible ser madre porque la mujer que menstrúa es potencialmente fértil); y, b) que esta ovulación no prospero ́ (por lo tanto, en este momento, no hay embarazo). Regla forzada . En la actualidad es posible provocar reglas arti ficialmente. Este procedimiento es conocido como "píldora del día des pués" y se usa en casos

de ruptura de preservativo, coito interrumpido ineficaz, violación, etc. Mediante un preparado hormonal (que ha de in gerirse antes de las 72 horas posteriores al eyaculado intravaginal) se provoca la caída forzosa del endometrio. Esta técnica impide el emba razo (anulando la posibilidad de anidación del cigoto), antes siquiera 49 de saberse si lo hubo, o no. La revolución secreta . Los tampones y las compresas "mini" han constituido una auténtica revolución respecto de la vivencia (social e íntima) de la menstruación. Gracias a ellas, muchas mujeres han po dido normalizar su vida en estos días. A menudo se hace mucho hinca pié en la importancia de los anticonceptivos en la liberación femenina, obviándose injustamente esta otra revolución menos alabada,

pero no menos importante. Bañarse, vestir determinadas ropas, mantener rela ciones sexuales, llevar una vida social y laboral normal han sido con quistas femeninas derivadas en gran medida de la desaparición de aquellos antiguos paños. Y , con aquellos pañales, desaparecieron tam bién muchos de aquellos antiguos monstruos. / LOS MONSTRuOS dEL MENSTRuO Este capítulo, "Los Monstruos Del Menstruo", puede leerse como una invitación a pensar los sexos sin recetas rápidas. Aparecen con fuerza términos como monstruos, días, sangre, menstrual, no como etiquetas cerradas, sino como herramientas de comprensión. La escritura insiste en mirar la experiencia concreta, el contexto y la singularidad de cada biografía sexuada.